Candombe, un lenguaje Montevideano

Nadie pensó que aquella mercancía humana llegada del continente negro, hubiera podido
convertir mágicamente el peso de la esclavitud en un torrente de música.

El sonido afro de las diferentes naciones, arrancado de sus ancestros, mantenía encendida,

clandestinamente, la llama de sus culturas. Nuestra América se iba transformando.
La cultura negra había llegado para quedarse definitivamente.

El tambor rompe el silencio. Ya no eran troncos ahuecados.

El “Piano”, el tambor más grave, mantenía sabiduría.
El “Chico” gritaba al cielo la lejanía, el dolor y la rabia.
El “Repique” anunciaba, vivamente, vientos de libertad.
Palo, lonja y madera fue entonces el lenguaje original.

Los tambores comenzaron a ganar las calles de Montevideo.

El empedrado se movía ante los ojos de la noche, que cadenciosa y cómplice, acompasaba
majestuosamente el paso de la comparsa. Aquella improvisada “Llamada” le fue anunciando
a la gente el nacimiento del candombe. Así, encontraban la distracción inocente, entregada
alegremente a los usos y recuerdos de Africa, para olvidar en aquellos momentos de
jolgorio, la triste condición de esclavos.
Uniendo las fiestas cristianas y paganas, el ritmo ya era uno solo.

El carnaval abre paso a las comparsas surgiendo “Sociedades de negros y lubolos”.

Dos barrios marcan las diferencias. Enclavados en el sur más montevideano, los
“conventillos” de Cuareim y Ansina se instalan como mojones perennes en la mas querida
historia de la música afro-uruguaya.

Y es así que hasta nuestros días, el candombe transita, mas vivo que nunca la

calle del corazón.
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Mario Ipuche, Dionel Scariato, Miguel Rodríguez
Integrantes fundadores del grupo SOBREMADERAS
(jun-1994)

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